Moni es una pequeña localidad conocida por ser la puerta de entrada para visitar el Parque Nacional del Kelimutu. Pero… ¿Merece la pena? Spoiler: sí.
Cuando nuestro shared car que nos llevaría desde Bajawa a Moni se estropeó, en mitad de la nada, bajo la lluvia y con nuestros cuerpos un tanto doloridos por culpa de la cena, que nos había sentado mal, pensábamos que no llegaríamos a Moni.
Pero en Indonesia la gente es de palabra absoluta y se ocuparon de llamar a otro conductor para que viniera con otro coche. Así fue como nosotros y las dos monjas estilo Sister Act recuperamos la carretera.
Cuando después de 7 horas y media de caos y dolor de estómago llegamos a Moni, no nos lo podíamos creer. No es una, sino un montón de bocanadas de oxígeno.

Moni es un pueblecito pintoresco, muy agradable y alegre, situado en una ladera llena de árboles. Nuestra sorpresa vino cuando vimos la habitación del homestay que habíamos reservado (Family Homestay). No sólo tenía baño privado sino que además no tenía humedades ni tarántulas.
Sin duda era un buen lugar para descansar (ahora sí), recomponernos y, por supuesto, subir al Kelimutu. Normalmente la gente viene aquí desde Ende a pasar el día y se vuelven a ir. Error. O como mucho se quedan una noche. Nosotros decidimos quedarnos 3. Ea.

En los alrededores de Moni no hay mucho que ver. Una pequeña cascada, unas termas que se usan como lavadero de ropa (buenísima idea).


Eso sí, mucho campo. Da gusto dar pequeños paseos para tomarse un día de descanso. Nos encantaron los cafés y warungs que salpican el pueblo. Lo cierto es que en Moni se está muy bien.
Subir al Kelimutu

Vamos al lío. Subir al Kelimutu es fácil y agradecido. Es un paseo en realidad. Pero lo bonito no sólo es el paseo, sino llegar hasta allí.
Nosotros le alquilamos una moto a nuestro anfitrión (moto 4), que nos permitió subir por la alucinante carretera serpenteante flanqueada por enormes helechos que nos llevó al punto de partida de la ruta.

Desde este punto, se siguen los senderos que nos llevan a recorrer el Parque Nacional. No sólo podemos alcanzar el punto más alto, desde el que se aprecian los tres cráteres, sino recorrer otros senderos que bordean estos cráteres o que se dirigen hacia otros puntos interesantes.

En aquel momento, estábamos en alerta por erupción. Por ello, todos los senderos transversales estaban cerrados al público, y únicamente se podía subir por el sendero principal.

En el punto más alto, hay un mirador desde el que se aprecian los tres cráteres, con sus tres lagos de colores. Estos colores son cambiantes, y se deben a la actividad volcánica. El más impresionante es el lago de color azul turquesa, que emanaba vapor blanquecino. Muy próximo a este había otro de color rojizo, y, del otro lado, uno verde oscuro de tamaño más pequeño.

Esta icónica vista merece la pena, ya que supone un cambio radical con respecto a otros paisajes de la isla de Flores.
Subir al Kelimutu como tal es sencillo, nada que ver con otras ascensiones que hemos hecho en Indonesia como esta del Monte Ijen en la isla de Java. Pero es bonito, no dejéis de verlo si estáis recorriendo la Isla de Flores. Como digo, la mejor opción es alquilar una moto en Moni, porque así el ritmo lo marcáis vosotros y podéis disfrutar del paseo sin límite de tiempo y parar a lo largo de la carretera de acceso, tan peculiar.
La forma de subir al Kelimutu si no alquiláis moto es en coche/taxi privado o compartido (desde Moni hay poca distancia, así que la cuenta no sube mucho). Lo mejor es, como siempre, negociar precios y tiempos antes de comenzar. Lo que no recomendamos en absoluto es ir y venir desde Ende en un tour de esos que van a toda prisa. Y lo del amanecer en este monte… pues sin más. Yo sinceramente prefiero dormir un poco más y subir a cualquier hora, ya que en este caso el paseo no es largo. Pero para gustos se hicieron los volcanes y los momentos del día.
Desde Moni, ya recuperados, tomamos un shared car para ir a Ende (Retrocediendo en la Transflores). ¿Qué es un shared car? Te lo contamos aquí.
El motivo por el que no habíamos ido a Ende antes, en este viaje por la isla de Flores es porque pensábamos tomar luego un barco de Ende a Sumba. Ese plan se nos chafaría, debido a que la frecuencia de las navieras era… ninguna. Pero bueno, vamos por partes. Nos vamos a Ende. ¿Vienes?


Una respuesta a «Subir al Kelimutu. ¿Merece la pena?»
Hola Gonzalo!!! Somos Luis y Miguel, estamos ahora mismo en Sumba y nos hemos encontrado con tu blog como caído del cielo!!! Eres un máquina. Justo estamos haciendo el camino al revés que has hecho tú o eso entendemos, llevamos 8 días en Sumba y vamos esta noche en un barco a Ende, queremos recorrer flores hasta Labuan bajo. Has sido la luz al final de nuestro túnel. 😂
Pd: podrías escribirnos por privado para poder hacerte alguna pregunta?? 🙌🏽