Categorías
Asia Indonesia

Qué ver en Ende, y cómo sobrevivir al gentío.

Este artículo iba a llamarse únicamente «qué ver en Ende», pero la gente merece una mención especial. Por alguna extraña razón, a diferencia del resto de la isla de Flores, no veíamos el momento de largarnos por patas.

No es que sean personas con malas intenciones ni mucho menos, pero el exceso de interacciones efusivas y desmedidas es bastante agotador. Da igual que vayas a pie, en moto, en coche o que trates de esconderte detrás de un árbol. Literalmente todo el mundo en Ende parece querer saludarte a voces y preguntarte cosas. O hacerse fotos. Demasiado.

Los niños te pasan el balón sin preguntar para que te marques unos toques (a mí, que no toco un balón desde la EGB), que de qué equipo eres (nunca sé que responder a esto).

En ningún otro punto de la isla pasa esto. Desconocemos por qué aquí sí.

Ende es una ciudad marcada por ser eje de comunicaciones. La parte baja, en el entorno del puerto, se desarrolla en torno a mercados y mezquitas. Del otro lado, el aeropuerto marca un importante eje urbano y la ramificación a las grandes avenidas. Está enclavada entre dos bahías y flanqueada por conos volcánicos. Este entorno tan interesante define las cosas que ver en Ende.

Nuestra intención era tomar un barco a Sumba, pero cuando fuimos al puerto nos explicaron que no había barcos hasta la semana siguiente. No nos dijeron la causa -las tablas horarias que habíamos visto marcaban más horarios-, pero este tipo de cosas son normales por aquí.

Decepcionados, decidimos explorar la zona y seguir por la Transflores hacia Maumere. Así por lo menos dejaríamos Flores bien recorrida.

¿Qué ver en Ende?

Una vez superada la decepción por el barco, acostumbrados al calor y a la insistencia del personal, decidimos que queríamos subir uno de esos conos volcánicos recubiertos de vegetación que flanquean la ciudad. Porque sí, porque en Maps.Me venían los senderos, y porque nosotros somos así.

Monte Kezi Pui – Gunung Meja

Qué ver en Ende - Haz La Mochila
Gunung Meja desde la playa de Ende

Tomamos un Maxim (servicio similar a Uber) que nos llevó hasta el punto desde el que partía el sendero, que no era más que una zona de cultivos fuera de la ciudad.

Tomamos el sendero, y claro, una vez entre los árboles perdimos el camino. Ni 15 minutos nos llevó perdernos. Pero en este tipo de situaciones es cuando suceden las cosas más inesperadas.

Resulta que en las faldas de aquel cono volcánico viven unas pequeñas poblaciones que mantienen la forma de vida ancestral. Viven mimetizados con la naturaleza, tal cual, de película. Nos topamos con dos hombres sentados al lado de una pequeña hoguera, que nos preguntaron por gestos si subíamos al cráter.

Qué ver en Ende - Haz La Mochila

Uno de ellos se ofreció a acompañarnos y, al más puro estilo de «los dioses están locos», machete en mano, nos condujo hasta arriba por senderos empinados y no demasiado intuitivos.

Pero llegamos. En el cráter, cubierto de árboles también, había algunas cabañas dispersas y cocos amontonados. Recorrimos todo el perímetro, disfrutando de las vistas hacia el mar y hacia Ende.

Para bajar, nuestro hombre nos señaló el camino «fácil» (el que no habíamos encontrado antes). Sale en Maps, pero la parte de abajo está modificada por los cultivos.

Un día peculiar.

Blue Stone Beach (la buena)

Tras nuestra ruta por Gunung Meja, fuimos a cenar a un warung, con tan buena suerte que el dueño nos dio una serie de recomendaciones de sitios para conocer en Ende. Sitios a los que él, como local, iría. Esa idea nos encantó, así que alquilamos una moto (moto 5) y al lío.

Playa azul Ende

La playa en cuestión NO es la masificada y seca playa azul más famosa, sino una más escondida, entre la ladera y los árboles. Para llegar hay que ir en moto en dirección a la otra y, antes de llegar, surge un camino a la izquierda. Se reconoce porque hay un par de puestos de alimentación y un cartel que lo indica. Se debe caminar unos 15 minutos.

Pero merece mucho la pena. Es una playa limpia y solitaria, recubierta de piedras redondeadas de color azul.  Mirando el mapa, observamos curiosamente que estamos más cerca de Australia que de Yakarta. Toma ya.

Café Bintang

Construido al lado del río en la carretera que sube a Moni, este establecimiento de madera en el que sirven cafés y snacks es el favorito de los locales para pasar el domingo. Los niños/as pueden coger grandes flotadores para jugar en el río, y toda la familia puede sentarse a disfrutar del día entre los árboles.

Merece la pena darse el paseo y disfrutar del ambiente local.

La playa de Ende: Ria Beach.

Qué ver en Ende - Haz La Mochila

Playa muy popular en la que se puede pasear, pegar un baño o tomar algo en uno de los chiringuitos del paseo. Pero no nos gustó, debido a la costumbre de «acoso y derribo» al bulé (turista), y al hecho de que tuviera bastante basura.

Justo detrás de la playa, eso sí, hay un parque con estructuras hechas con materiales reciclados, lo cual nos gustó bastante más.

Desde Ende ya teníamos apalabrado nuestro shared car a Maumere, o más bien a un lugar que descubrimos un poco más allá de Maumere: Cassabonelly (en Hitokalak). Habíamos visto que había un arrecife de coral a 30 metros de la habitación. ¿Será verdad? Ven a comprobarlo.

En fin, si llegas a Flores a través de Ende, debes saber todas estas cosas. Apalabra tu shared car desde el alojamiento en el que estés, pero dedica al menos un par de días para disfrutar de sus alrededores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *