Bajawa es una localidad dinámica e importante situada en el tercio central de la isla de Flores. Es una ciudad tranquila rodeada de sitios espectaculares. Te dejamos por aquí algunas cosas que ver en Bajawa.La Transflores nos dejó a las puertas de esta interesante ciudad. En realidad fue el autobús de Gunung Mas Travel el que nos dejó, como comentábamos aquí. Bajawa es una excepción al servicio «puerta a puerta» de esta compañía de transporte. Como tiene mucho viaje por delante, no entra en la ciudad, sino que para en la terminal de Watujaji, algo separada de Bajawa. Por suerte, Hironimus (nuestro anfitrión en Ruteng), era amigo de Kristian, nuestro anfitrión aquí. Habló con él, y vinieron a recogernos en moto. Menos mal, porque era de noche y estaba lejos.
Llegamos a Kristian Homestay, alojamiento más tipo hostel, con buena atmósfera. Eso sí, muy básico también. Habitación pequeña, sin ventanas, con wc super húmedo, compartido entre varias habitaciones y con una gran tarántula que habitaba en su techo. Daba un poco de cosa al principio, pero la ducha tenía agua caliente.
Luego contaremos cómo nos pusimos malos, pero primero vamos a contar qué ver en Bajawa:
Bajawa
La primera sensación que transmite esta localidad es desconcertante, ya que parece sacada de otro lugar. Dominada por el hotel Edelweiss, de nombre y estética alpina ochentera, es una ciudad que invita a quedarse, con un núcleo céntrico muy pequeño donde están concentrados los cuatro cafés tradicionales donde paran los cuatro visitantes que caen (caemos) en esta ciudad. Estos cafés son de construcción tradicional, con estructura de madera y paredes de tiras de bambú trenzadas, lo que los hace muy interesantes.
Lo curioso del caso es que están frecuentados, como digo, por los 4 viajeros/as que llegamos aquí, que luego curiosamente no les ves en ningún otro lugar. Es como si luego nos dispersáramos por la selva, o algo así.
Mangeruda hot springs

A lomos de nuestra moto nº3 (Alquilada en el Kristian Homestay), alcanzamos este más que recomendable enclave. No está muy frecuentado por viajeros porque está más lejos que otro lugar de aguas termales que hay en la zona (Malanage hot springs). Pero nos recomendaron Mangueruda, por eso y porque está más limpio.

Y fue un acierto absoluto. No se trata de una simple poza termal, sino de un conjunto de fuentes, ríos y cañones de los que brota y por los que fluye agua caliente por todas partes.

La fuente principal, de unos 15 metros de diámetro, es un manadero de cuyo fondo brota la mayor cantidad de agua, que después fluye en forma de río que cae en cascada en otro río igualmente caudaloso y caliente.
Como era domingo, encontramos bastante gente de la zona, que acostumbra a pasar el día en este lugar, comer, bañarse y relajarse. Por una cuestión cultural y religiosa, la gente se baña vestida, pero tú puedes bañarte en bañador que no pasa nada.
En este lugar conviene quedarse tiempo, para disfrutarlo bien. Nosotros fuimos a primera hora y nos quedamos hasta la hora de comer. Eso sí, llevad comida, que los warung de fuera sólo tienen noodles instantáneos y cerveza muy cara.
Ogi Waterfall

Cascada, como tantas otras en Indonesia, que promocionan por todas partes pero que no ofrece nada nuevo. En lugares como este no falta alguien que te invita a unirse a su selfie. El paseo está bien, pero sin más.

Tololela Village
De los pueblos tradicionales más interesantes que ver en Bajawa. Para llegar a este pueblo, se puede ir de dos maneras. Nosotros, sin duda, elegimos la «difícil». Consiste en realizar una caminata de una hora aproximadamente por el camino tradicional. Se deja la moto en el lugar de la imagen (recomendamos maps.me):



Y se sigue el camino. Se atraviesa una zona de palmeras y enormes bambús y se llega al pueblo. Aquí no hay que ir a ver al Patriarca, sino inscribirse en una especie de «oficina» de recepción.

El pueblo es precioso. Está enclavado entre la montaña y la selva, a bastante altitud, y se respira aire fresco y mucha tranquilidad. Todas las viviendas están construidas según la técnica tradicional.

Están abiertas de par en par, y sus gentes son sonrientes y amigables. Hay un pequeño warung donde comer algo y refrescarse antes de emprender el regreso.
Gurusina Village

Otro pueblo tradicional, mucho más grande que el anterior. Hasta aquí se llega en moto (tras un susto en el que no nos arrancaba la nuestra), y en la zona sí que hay más warungs donde ya se puede comer en condiciones.
Gurusina está construido en una colina, de forma aterrazada. Ese día estaban en fiestas, y se escuchaba la música tradicional desde todos los ángulos. Esta procedía de una carpa en la que estaba (literalmente) todo el pueblo bailando.
En la zona hay más pueblos tradicionales, pero con estos, más los otros dos que vimos en Ruteng, ya estábamos servidos.
Monte Wolobobo

Impresionante cono volcánico que domina Bajawa. Se puede llegar en moto hasta arriba del todo tras recorrer un empinado camino hasta una «aduana» y unos cuantos puestos de alimentación.

Dimos un paseo por el borde para contemplar las vistas. Nos quedamos con ganas de haber ido con más tiempo, ya que había senderos que descendían hacia el cráter, cubierto de árboles. Tiene buena pinta para explorarlo con calma, pero subimos al atardecer.
Monte Inerie

Sin duda, este volcán merece una mención especial entre los enclaves naturales que ver en Bajawa. Si el Wolobobo domina Bajawa, el Inerie domina gran parte de la isla de Flores. La ascensión a este cono lleva varias horas, y conviene ir preparados. Desde algunos alojamientos, como el Kristian Homestay organizan grupos para hacer esta interesante ascensión.
Después de un par de días recorriendo la zona, dejamos apalabrado el coche compartido para el día siguiente. Lo que menos nos íbamos a imaginar es que nos iba a sentar mal la cena…
Resulta que a las 2:00 nos despertamos con el estómago muy mal. Los dos. Mal de muchos aquí no es consuelo, en esta habitación, con el baño compartido con la tarántula. Vaya noche.
Pero como estas son cosas que todo viajero puede prever, nos armamos de valor y Fortasec para afrontar el viaje del día siguiente. Nuestra siguiente parada era Moni, localidad a la que supuestamente íbamos a llegar en 3 horas.
Pero claro, la ley de Murphy no perdona. En el coche olía a tabaco. Mucho. Luego se estropeó. Nos aseguraron que vendría otro. Con nosotros viajaban 2 monjas que parecían sacadas de Sister Act. Llovía. Paciencia…
¿Llegaríamos vivos a Moni? Compruébalo aquí.
En definitiva, de todo lo que hay que ver en Bajawa, sin duda alguna, las aguas termales y, si os gusta el monte, subir al Inerie o, para un paseo más corto, al Wolobobo. Id con tiempo y a disfrutar.
Abracines.
