Cómo protegerse del sol. Verdades y leyendas urbanas.

Nos encanta el sol. Es siempre un placer ir a la playa o a la montaña y poder recibir su calor en nuestro cuerpo. Pero es importante tener en cuenta que el sol puede causar graves daños en nuestra piel, y debemos prevenirlos. Descubre cómo hay que protegerse del sol y cómo identificar todas las leyendas urbanas al respecto.

Cómo protegerse del sol. ¿Leyendas urbanas? ¿Realidades?

1.- Las horas centrales del día.
2.- Ropa de protección solar.
3.- Gafas de sol.
4.- Crema solar.
5.- Pastillas solares

Cómo protegerse del sol - Haz La Mochila

1.- Las horas centrales del día.

La mayor incidencia y peligrosidad de rayos solares ocurre durante las horas centrales del día, que es cuando los rayos solares caen sobre ti como un mazazo. Por mucho que sepamos cómo hay que protegerse del sol, a determinadas horas es mejor estar fuera de su alcance.

Planifica tu día para que, en la medida de lo posible, estés a cubierto a esas horas. Vale más madrugar y aprovechar bien la mañana, que tratar de hacer cualquier actividad bajo un sol abrasador.

2.- La ropa.

Mito: la ropa es siempre el mejor escudo contra el sol.

Realidad: No todos los tejidos frenan la radiación solar. El algodón, por ejemplo, la deja pasar en gran medida. El poliéster, sin embargo, sí que nos protege. Tanto es así, que no es difícil encontrar camisetas diseñadas para protegernos del sol.

Camisetas de protección solar - Haz La Mochila

Personalmente, desde hace algún tiempo incluyo en mi mochila siempre un par de estas. Las utilizo para caminar, para nadar en el mar, etc.

Cuando vayas a adquirir una camiseta de protección solar, asegúrate de que esté clasificada como UPF50+. Con esto, nos aseguramos que el 98 % de la radiación sea bloqueada.

El índice UPF (Ultraviolet Protection Factor) indica la cantidad de luz ultravioleta que penetra a través de un tejido. No mide el porcentaje, sino la fracción de toda la luz que incide. UPF 50, por ejemplo, quiere decir que penetra únicamente 1/50 (uno partido por 50, es decir, el dos por ciento de la radiación).

Te recomiendo que te lleves esta. Es “todoterreno” y de gran calidad.

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3.- Gafas de sol.

Nada como protegerse del sol con unas buenas gafas. Yo personalmente las llevo puestas por defecto en cuanto sale el sol.

Cómo protegerse del sol - Haz La Mochila
“No es personal, solo son negocios”

Mito: si no tengo gafas graduadas, cualquiera me sirve.

Realidad: No. El mundo de las gafas de sol es muy amplio. Lo primero que hay que saber es que deben estar homologadas, es decir, cumplir con la normativa vigente en materia de salud y protección. En Europa, las gafas que lo están llevan el sello de la Comunidad Europea. Para estar homologadas, deben filtrar el 99 % de la radiación UV. Normalmente, junto con el sello de homologación llevan la etiqueta “UV400”, que indica que esto se cumple.

Protegerse adecuadamente del sol - Haz La Mochila

Mito: Las gafas claras no filtran la radiación ultravioleta.

Realidad: En cuanto a radiación, todas las gafas de sol homologadas filtran un 99 por 100 de la radiación UV, sean claras u oscuras, lleven espejo o sean del color que sean.

De hecho, existen cinco categorías de gafas de sol en función de la luz que dejan pasar. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, ya que, independientemente de que los rayos UV estén bloqueados, cada ojo y cada uso que le demos a las gafas es un mundo.

  • Categoría 0 (cero): Son gafas muy claras, que dejan pasar entre el 80 y el 100 % de la luz. Son ideales para protegerse en días nublados. Mantendremos a raya a la radiación pero veremos con normalidad.
  • Categoría 1: Permiten la entrada de luz entre un 43 y un 80 %. Son gafas de un uso muy general, también ideales para días no demasiado soleados.
  • Categoría 2: A través de ellas, penetra entre un 18 y un 43 por ciento de la luz. Estas gafas ya son algo más oscuras. Válidas para una exposición moderada, y no dejaremos de ver si se nubla o si nos ponemos a la sombra.
  • Categoría 3: Entre un 8 y un 18 % de luz. Son gafas bastante oscuras, aunque siguen sirviendo para actividades cotidianas, como conducir. Protegen mucho de la luz, por lo que si está nublado notaremos que no se ve demasiado bien.
  • Categoría 4: Estas gafas sólo valen la pena si vamos a estar realmente expuestos: travesías de esquí a pleno sol, navegación, etc. Si no, no vamos a ver bien. De hecho, no se permite su uso para conducir. Dejan pasar únicamente entre el 3 y el 8 por ciento de la luz solar.

4.- La crema solar.

Elegir crema solar - Haz La Mochila

¡Cuidado! Llegamos a la tierra de los mitos.

Mito: La crema solar no caduca. Tengo un bote de hace 5 años y lo voy a usar.

Realidad: La crema solar pierde eficacia con el tiempo. La fecha de caducidad indicada en el envase debe respetarse.

Mito: Hay que echarse crema un rato antes de salir, si no no sirve de nada.

Realidad: La absorción de la radiación UV por parte de la crema es efectiva desde el momento de la aplicación, aunque se estabiliza completamente a partir de los diez minutos.

Mito: Como mi crema resiste el agua, y además es de factor 50, me la pongo, me baño y me pongo al sol el resto del día.

Realidad: You are wrong.

El factor de protección no indica que la crema proteja más o menos. ¿No lo sabías? Ahora ya sí. El tiempo que resiste la crema solar en la piel cumpliendo su función, eso sí,  dependerá del índice FPS (Factor de Protección Solar). A diferencia de la ropa, esto depende de cada piel, del momento del día, etc, de la siguiente manera:

El FSP o FPS indica el tiempo durante el que estaremos protegidos. Para calcularlo, debemos multiplicarlo por el tiempo que tardaría nuestra piel en quemarse sin crema. Este suele ser, de media, 10 minutos. Entonces, una crema de FPS 30, nos protegería durante unos 300 minutos (5 horas), aunque a esto hay que restarle cualquier cosa que altere la efectividad de la crema: roces, sudor, agua, etc. Por tanto, esas 5 horas pueden quedarse reducidas tranquilamente a 2.

Hay que tener claro que hay que echarse crema varias veces durante el día, y combinarla con otras medidas: ropa, gafas y, por supuesto, un buen sombrero.

Mito: En invierno no pasa nada si me da el sol.

Realidad: Aunque en invierno los rayos no incidan tan fuertemente, nos pueden hacer daño también, especialmente en la nieve.

Mito: Como está nublado, no me echo crema.

Realidad: El sol hace mucho daño aunque esté detrás de una capa de nubes. Aunque los rayos UVA pasen en menor medida, los rayos UVB se filtran igual.

¡Échate crema, ostras! 

5.- Suplementos dietéticos: las pastillas solares.

¿Khe?

Sí, existen, y pueden venir muy bien en determinadas circunstancias, como problemas de alergia al sol. Nunca deben usarse como sustituto de la crema solar, sino más bien como un complemento extra en todo caso. Básicamente, protegen la piel desde dentro, reforzándola con carotenos, vitaminas, minerales y otros componentes.

No es un medicamento, sino un suplemento alimenticio, por lo que, además de en farmacias, pueden encontrarse en tiendas de dietética y similares. Las más conocidas son las de ISDIN. Si quieres encargar las tuyas ahora, haz click en la imagen:

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Si una cosa nos ha quedado clara a lo largo de los años es que con el sol no se juega. Creedme, os lo dice alguien que se ha quemado de lo lindo por no tener cuidado. Y no, eso no es bueno.

Ya que estás preparando cosas para el verano y tienes claro cómo hay que protegerse del sol, ¿Qué tal unos truquillos para obtener agua potable?

***Abracines***

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